19 marzo 2017 Moda

Cómo combatir los celos entre hermanos

Por Alicia Soler
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Cuando estamos embarazadas son muchas las preguntas que nos hacemos ¿cómo será nuestro hijo?, ¿cuándo nacerá?, lactancia materna o artificial, ¿qué nombre le pondremos?, ¿seré una buena madre? y así un largo etc… Soy mamá de 3 peques, Álvaro tiene 3 años y medio, Ali 21 meses y Lucas, el pequeñín, que tiene 5 meses. Uno de los miedos que tenía cuando estaba embarazada de mi segunda era como iba a encajar Álvaro la llegada de una hermanita. ¿Aparecerían los temidos celos? Es evidente, que la llegada de un hermano supone un cambio importante en sus vidas y les afecta en mayor o menor medida. Puede ir desde cambios significativos en su conducta a pequeñas llamadas de atención hacia los padres.

En nuestro caso, que hemos pasado por este proceso dos veces, ha sido muy parecido con ambos. Sin embargo, con Álvaro nos pilló más desprevenidos y sufrimos bastante con la situación. Rabietas cada dos por tres, lloros frecuentes y sin motivo, se pasaba el día aferrado a su mantita de dormir, demandaba estar todo el tiempo en brazos, terrores nocturnos ocasionales… En fin, una situación completamente normal pero que a nosotros como padres nos preocupaba verle sufrir de esa manera. Sin embargo esta vez, con la llegada de Lucas, Álvaro lo ha llevado fenomenal y ha sido Ali la que más lo ha notado. Volvemos otra vez a lo mismo pero esta vez con más experiencia y con el convencimiento de que tarde o temprano estas llamadas de atención se acaban y evolucionan a la relación normal entre hermanos.

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Los celos en la mayoría de los casos son inevitables pero también es recomendable ir preparándoles mentalmente para lo que está por llegar. Aquí os dejo una serie de pautas y consejos que espero os ayuden:

Durante el embarazo

  • Puede tocarte la barriguita y notar los movimientos del bebé. Invitar a que si quiere puede contarle cosas, cantarle canciones… La idea es ir poco a poco creando vínculos, haciéndole ver que no está solo y crearle la necesidad de compartir tiempo y experiencias con el nuevo bebé.
  • Enseñarle las fotos de las ecografías o incluso poder acompañaros a una visita médica. Recuerdo con mucho cariño un día que pudimos organizarlo y Álvaro, el mayor, se vino con nosotros al ginecólogo. Pudo ver la cabecita, las manitas, las piernas… cuando llegó el momento de escuchar el corazón nos partíamos de la risa porque él creía que eran sus lloros, se le veía alucinando y muy metido en situación.

  • Si tiene suficiente edad puede ayudar a elegir el nombre del bebé o preguntarle qué le parece el nombre escogido.
  • Preparar juntos la maleta para ir al hospital, la cuna o su habitación.

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  • Podemos ayudarnos de libros que traten este tema para prepararles ante la llegada del nuevo hermanito. Además de pasar un tiempo divertido con ellos, les va calando poco a poco. Os dejo algunos títulos: El rey de la casa, El cambalache, ¿Me quieres o no me quieres?, Cuando estoy celoso, ¡Yo soy el mayor!…
  • Por último, podemos visitar a familiares o amigos con bebés pequeños para que se vaya familiarizando.

Básicamente, consiste en hacerle partícipe de la llegada de su hermano sin forzar, ni agobiar y siempre que el niño muestre interés. Si ya es difícil para nosotros hacernos a la idea de lo que supone un nuevo bebé imaginemos para un niño pequeño.

Una vez en casa con el bebé empieza lo bueno

  • Al volver del hospital podemos pensar en darle un regalo “de parte de su nuevo hermanito”. Para empezar con buen pie, vamos. Nosotros lo hicimos y no pararon de darle besos de agradecimiento durante toda la tarde.
  • En el tema baños intentaba alternarlo, unos días bañaba al bebé por la mañana temprano para una vez dormido poder dedicar tiempo en exclusiva a los mayores; otros días les dejaba que me ayudaran con el baño, los cambios de pañal, elegir la ropita…

  • Evitar frases como “No le toques así” o “No le despiertes”, mejor hablarles en positivo como “Al bebé le gusta más que le acaricies así” o “¿Le dejamos descansar?”
  • Aprovechar los ratitos que el bebé duerme para dedicarle toda nuestra atención al mayor.

  • Y yo diría que lo más importante, sentido común, cero agobios y hablarles y demostrarles nuestro cariño para que tengan el convencimiento de que son únicos e irremplazables. Y por supuesto, que nuestros sentimientos hacia ellos no han cambiado.

A veces los padres tampoco podemos hacer mucho más, con el tiempo la rivalidad dará paso a la unión y a la complicidad entre ellos así que tengamos paciencia que será cuestión de tiempo.

Nosotros ahora, pasados unos meses, se nos cae la baba al verles jugar juntos, ver cómo se preocupan si Lucas llora o se le ha caído el juguete, notar cómo le echan en falta cuando se despiertan y él sigue durmiendo… Cuando tengo dudas de si lo estoy haciendo bien, pienso en que no hay asignatura en el colegio para ser buenos padres, que todo padre lo es por primera vez en alguna ocasión y no nacemos aprendidos. Me quedo con que el cariño y el amor tan inmenso e incondicional que tenemos por nuestros hijos suplirá las carencias o errores que irremediablemente podamos cometer. Ojalá esa relación entre hermanos tan bonita les dure toda la vida y que nosotros como padres podamos disfrutarla.

Puedes seguir a Alicia y a su familia en su blog A mi Moda.
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