17 Julio 2017 Moda

Lo que necesitas para sobrevivir a los “terrible two”

Por Cristina Duarte
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– ¿Está con los dientes? – me pregunta.

Estábamos en el ascensor de casa después de haber hecho un par de recados rápidos (aunque hemos tardado 5 veces más de lo que había imaginado por sus continuos arrebatos). Mi hija Valentina estaba llorando – de nuevo. Cada día y en cada momento, ella hace esto cada vez que se le niega alguna de sus peticiones. Y luego se tira al suelo como un caballo salvaje o intenta morderme y pegarme.


Al final conseguí llevarla al ascensor y subimos entre gritos y llantos.

Y ella aún con lágrimas en sus ojos.

La mujer que está con nosotros en el ascensor, repite: – ¿Pues esos lloros son de los dientes?. A que tienes algún diente nuevo, ¿eh bonita?.

No puedo llevar la cuenta de las veces que me hacen esta pregunta. Cuando sucede, siempre intento justificar el comportamiento de mi hija diciendo que es el calor, que está cansada,… vamos lo típico que decía que nunca haría.

¿Lo que le ocurre a mi hija es algo fuera de lo normal para una niña de 2 años?. ¿Por qué estas rabietas están siendo tan terribles?. Y de verdad, por favor que dejen de preguntar si es por los dientes.

Con Valentina estoy siendo mamá por primera vez, y a menudo me encuentro cayendo en su juego y cometiendo errores cada día. Estoy aprendiendo a ser madre de la misma manera que mi hija está aprendiendo a ser niña pequeña (ya no es un tierno bebé que depende de un adulto).

Esto me hizo que pensar: ¿Qué pasaría si consideramos a las madres “terribles” por todas nuestras dudas a lo largo de este viaje de la maternidad, tal y como hacemos con los temidos “terrible two” de mi hija?. Una amiga me habló de cómo le había enganchado The Danish Way, y me contó sobre cómo los daneses se enfrentan a los problemas de las 2 años. Al parecer, ellos no utilizan nunca la frase de los “terrible two”. Nunca. Nada. No existe. En lugar de esto, lo llaman la etapa fronteriza. Esto es una fase de la vida dónde los niños prueban incesantemente los límites para aprender sobre el mundo.


Resulta que no hay nada terrible en un niño de 2 años.

Durante esta etapa, los niños aprenden lo que pueden y no pueden hacer.

Probar tus límites, berrinches, llorar, rabietas, lloriquear – son signos de un niño sano en desarrollo.

Valentina luce vestido con volante Line Beige de TOUS Baby que puedes comprar aquí.

Como madres, a veces nos sentimos culpables al ver a nuestros niños llorando. Sentimos esa necesidad de arreglarlo o consolar su llanto porque eso es lo que hacen las madres: hacemos que las lágrimas se vayan. Pero muchas veces, estamos haciendo un trabajo increíble como madres al permitir que fluyan las lágrimas. Y así se establece el mecanismo:

1. Tú fijas un límite.
2. Tu hijo aprende que el límite existe.
3. Creas límites consistentes.
4. Con el tiempo, tu hijo aprende límites consistentes y que los límites son firmes.
5. Establece una base sólida para el comportamiento.
6. A medida que tu hijo madura con una base sólida, las cosas se hacen más fáciles.

Gran parte de mi tiempo con Valentina ahora mismo se traduce en eso, establecer un límite.

Las protestas imagino que serán menores cuando pase el tiempo, pero hoy por hoy mi hija está especialmente interesada en probar los límites.

Imagino que ella quiere saber con absoluta seguridad – otra vez – que no puede comer chocolate todo el tiempo o ir sin zapatos a la calle. Y sí, hoy le estoy haciendo saber que seguro que no puede. Le estoy dejando saber que el límite es firme. Y sí, hoy está llorando de nuevo.

Y hoy, otra extraña en el ascensor pregunta: – ¿Está con los dientes?

Y hoy sonrío y digo. – No, está probando los límites.

No estoy segura siquiera de si la extraña del ascensor sabe de lo que estoy hablando porque ella mira con la cabeza a un lado. Las puertas del ascensor se cierran, y Valentina y yo caminamos juntas. Para ser más exactos, salgo llevando a mi hija llorando como un saco de patatas gigante debajo de mi brazo. Pero sigo sonriendo – lo que me permiten las patadas y mordiscos de Valentina, pero lo hago – porque sé que no es una niña terrible, y que yo tampoco soy una madre terrible. Solo está probando los límites y yo estoy aquí para reforzarlos.

Puedes seguir a Cristina en su blog Querida Valentina y cuenta de Instagram.
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