24 abril 2017 Moda

Los hermanos, un regalo de vida

Por Noemí Zomeño
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La pequeña viste un vestido de la colección de playa de TOUS Baby que puedes comprar aquí

Nunca he sido hija única. Cuando nací, mi hermana tenía cuatro años, y por eso nunca he experimentado el hecho de tener a mis padres para mí sola. Mi hermana siempre ha estado en mi vida, cuando yo era un bebé y no me daba cuenta de su presencia; cuando jugábamos juntas en aquel cuarto de juegos del piso donde nací; o incluso cuando éramos dos personas independientes y sin demasiado interés la una por la otra, en plena adolescencia. Sea como sea, siempre hemos estado unidas y orgullosas de formar parte de la misma familia, y solo por ese hecho, siempre tuve claro que quería tener dos hijas o hijos, mínimo.

Ser madre de dos niñas, en este caso, es tan agotador como apasionante. Reconozco que a lo poco de ser madre por segunda vez algún día pensé “dónde me he metido?”. Ahora la respuesta es fácil: me he metido en la aventura de mi vida que me ha hecho más feliz. Ser madre de dos es tener el corazón multiplicado y la mirada dividida; las manos repartidas y la opinión unida. Es entender por qué no se puede querer a un hijo más que a otro, y comprender que a cada uno se le quiere por algo distinto. Es enamorarte de dos seres distintos. Ser madre de dos no es mejor ni peor que cualquier otra opción familiar, todas son igual de buenas, y todas tienen su parte bonita y su parte menos agradable. Me gusta pensar que mis hijas algún día pensarán lo mismo que yo sobre tener una hermana y hasta dos hermanas por hijas.

Os dejo con lo que he aprendido sobre ello:

  • Una hermana es esa persona capaz de recorrer miles de kilómetros, o un parque entero, para saber qué te pasa y secarte las lágrimas si hace falta, y todo eso sin necesidad de que nadie la llame.
  • Una hermana puede chincharte, pero nunca va a permitir que nadie te chinche delante suyo. Eso es así a los tres, a los diez y a los veinte años. Es la que te va a hacer burla cuando papá os está haciendo una foto, pero no va a dejar que nadie te la haga. Reconozco que me pone muy nerviosa ver como mis hijas discuten, se pelean e incluso se pegan, pero ver cómo una saca la garra por la otra cuando interviene un tercero, me deja el corazón sonriendo.

  • Una hermana siempre va a seguir el ejemplo de la otra; la mayor de la pequeña, y la pequeña de la mayor. Siempre habrá algo que una quiera copiar de la otra. Unas veces será la manera de pintar, de bailar, o de saltar; otras el modo de ser y otras hasta la manera de estar tranquila. Pero siempre, la figura de una hermana será digna de admirar por la otra.

  • Cuando dos hermanas se alían, no hay padre/madre que se les resista. Recuerdo cuando en plena adolescencia mi hermana me defendía delante de mis padres cuando había hecho algo digno de ser hablado seriamente. En aquel momento, no tenía más manera para agradecérselo que con un guiño. Hoy en día son mis hijas las que se cubren la una a la otra o las que responden “no sabemos quién ha sido” cuando han hecho alguna travesura. Reconozco que en ese momento no me hace gracia, pero en el fondo, pienso que eso también es quererse.

  • Hay un momento de tu vida en que, como hermana, crees que tus padres la quieren más a ella que a ti, y, probablemente, ella también lo cree. Es normal, y hasta a mí me costaba de creer que el amor se podía multiplicar antes de ser bimadre. A día de hoy puedo decir que sí, que el amor se expande, así que nunca más he tenido la duda de todo lo que nos han querido nuestros padres.

  • Dos personas criadas bajo el mismo techo, y con la misma educación pueden ser, y probablemente serán, polos opuestos. De acuerdo, vivir en la misma casa no es garantía de que dos hermanas se parezcan, y nada más lejos que la realidad. Mis hijas son completamente distintas, lo que una asiente, la otra lo rebate; lo que a una le divierte, a la otra le aburre; y así casi con todo. Se parecen en muy pocas cosas, y aunque me sorprende, me encanta que cada una tenga su propia personalidad. Y, de hecho, no sé de qué me extraño, mi hermana y yo no podíamos ser más distintas.

La niña luce camiseta y short de la colección de playa de TOUS Baby

Os he dicho al inicio, que tener hermanos (o varios hijos) no tenía por qué ser la mejor opción para una familia. Habrá parejas que no querrán tener hijos; otras que decidirán tener solo uno; algunas, como nosotros, que querremos tener dos; y otras, que desearán ser familia numerosa. Sea cual sea la opción, seguro que todas tienen partes muy buenas. Pero si me piden a mí la opinión siempre diré que tener una hermana es maravilloso, y, sinceramente, espero que mis hijas, cuando sean mayores, puedan decir lo mismo.

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